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martes, 17 de agosto de 2010

Non voglio essere il fidanzato di Susana Gimenez

Un poemita en español y su traducción al italiano en 
Off /Revista de Cultura / Rivista di Cultura / LETRAS / SCRITTI
(también se puede leer en la revista haciendo clic acá)

El mecánico / il Meccanico

El mecánico dice que
a mi auto
se le soplaron las juntas.
Parece ser mi error
no atender las luces del tablero.
Exceso de revoluciones
Dice.

Vuelvo a casa caminando
pensando en el presupuesto.
Ceno fideos con jugo
termino el flan de la heladera
y quiero olvidarme del asunto.
Juego al corazones
y quiero escribir.
Escribo y quiero dormir.
Me acuesto y quiero sexo.

Aquello que no supo calmar
ni la derrota
ni la fatiga
ni el hambre y su saciedad
aquello que
no pudo contener
ni matrimonio ni religión
ni cultura
como un sobrante institucional
me palpita en la entrepierna.

Exceso de revoluciones, pienso.
Energía que se va desplazando para terminar
acumulada
en el lugar más económico.
La naturaleza parece ser un error de Dios
me digo mirando al techo:
Mierda.
Se me soplaron las juntas.

(del libro inédito "Yo no quiero ser el novio de Susana Giménez y otras paradojas modernas" de Walter Iannelli)

Il meccanico ha detto
che alla mia macchina
soffiava i sigilli.
A quanto pare è il mio errore
non guardare le luci dello schermo.
Eccesso di revoluzioni
ha detto.

Torno a casa a piedi
pensando nel preventivo.
Ceno pasta con succo
finisco il creme caramel dal frigorifero
e voglio non pensarci più.
Io gioco alle carte
e voglio scrivere.
Scrivo e voglio dormire.
Mi sdraio e voglio sesso.

Quello che non ha saputo calmare
né la sconfitta
né la fatica
né la fame e la sua sazietà
quello
che non poteva contenere
il matrimonio né la religione
né la cultura
come un eccesso istituzionale
batte tra le mie gambe.

Eccesso di revoluzioni, credo.
Energia che viene spostata per finire
in magazzino
nel posto più economico.
La natura sembra essere un errore di Dio
mi dico guardando il soffitto:
Merda.
Ho saltato i sigilli.

(del inedito libro "Non voglio essere il fidanzato di Susana Gimenez e altri paradossi moderni" di Walter Iannelli)

domingo, 30 de mayo de 2010

El poema que quiere María Fernanda y otros dos más

Oficio de modernidad

A mí
que me gustaba guardar los tornillitos sueltos
los botones
los pedazos de hilo
las bisagras oxidadas
la pena en cajitas de madera
los muñecos sin piernas
los boletos escritos
los libros marcados
los televisores rotos
el cucú de la tía
las manchas de vino en la copa
los autos chocados
las aureolas de tuco en la camiseta
mi nombre en el banco de la plaza
la cicatriz de la hamaca en la frente
tu boca en la servilleta
la bombacha olvidada en la canilla
los colchones y su mapa de amor.
La canchita del club 13 de abril
la libreta de casamiento.

A mí me tocaron los pañuelos de papel
los vasos descartables
las tiendas de descuento y el Easy
la minipimer
el laverap
los pizza café
la mesa de plástico
el pasto sintético
el divorcio.



Los misterios de la punición

Bush invadió Irak
y lo reeligieron.
A mí me labraron una infracción
por estacionar de la mano izquierda
sobre la calle Pola número 26
a la vuelta de mi casa.



Memoria de la carne II

Te saqué la mitad de la ropa
te lamí
te embestí.
Cuando terminé entendí
el significado del sexo:
ese mapa de gestos
devenidos de una memoria atávica
que se esfuma efímeramente
en la consumación
y que vuelve a reconstruirse
a medida que veo lo lindo
que te subís las medias.

(del libro inédito "Yo no quiero ser el novio de Susana Giménez y otras paradojas modernas")

lunes, 17 de mayo de 2010

Dos poemas nuevos del libro inédito "Yo no quiero ser el novio de Susana Giménez y otras paradojas modernas"

Reivindicación de los arquitectos

Acabo de bañarme y
cierro la ducha.
Entre el silencio y el vapor se filtra
una mezcla de sonidos ahogados
-lejanos
con un fondo de mar o de asfalto-
que baja hasta mí
desde las hendijas de la rejilla de ventilación
que está arriba
sobre mi cabeza.
Finalmente
aquel agujero en el techo del baño
tapado por una malla rectangular
parece que conduce a alguna parte
parece que termina en algún lado.
Finalmente, digo
aquel agujero
cubierto por un pedazo de metal lleno de ranuras
podría ser más que un capricho arquitectónico dado a
cumplir con inspecciones municipales.
Podría ser
ni más ni menos
como la poesía misma:
una conexión imposible con un lado oscuro
distante
inalcanzable
del que sobrevienen
ecos de voces apagadas
bocinazos
ladridos de perros que no conocemos.


Beatriz, la carne y el otro lado

Silvia me cuenta que Juan ama a Beatriz.
Que Juan está flaquito, que tiene cáncer
está tan flaquito que en cualquier momento va a desaparecer.
Silvia me cuenta que a Juan
lo único que le preocupa de esa anunciada desaparición
es extrañarla a Beatriz del otro lado.

Beatriz está gorda, me cuenta Silvia.
La ansiedad, quién sabe. Se come todo lo que encuentra
preocupada porque Juan se muere.

Juan, dice Silvia, todo lo que quisiera es seguir teniéndola a Beatriz
del otro lado
o, en su defecto, olvidarla para no sufrir.
Ahora está tan flaquito que seguramente averiguará pronto
de qué manera se recuerda o se olvida
de qué manera se extraña a alguien en la muerte.

Beatriz sigue abriendo la heladera.
Está tan gorda y Juan tan flaco
que algunos creerán que
se lo está comiendo de a poco
para conservarlo de este lado
en este mundo
donde somos todo de la carne.

(Del libro inédito "Yo no quiero ser el novio de Susana Giménez y otras paradojas modernas", de Walter Iannelli)

viernes, 11 de septiembre de 2009

Vino

(un poemita muy ñoño que escribí alguna vez, y que encontré buscando otro archivo en las tantas carpetas de xxx computadoras)

Vino, wine o cuánta copa
ha pasado por tu boca.

Mas no le diste destino
a la soberbia tonada
de la vid bien cosechada
y su gerencia de gloria
jurisprudencia e historia
en las sombras de un olivo.

Porque vuelves a beber
y a poco empiezas a ser
aquel que nunca serás.
Un derrotero flagrante
que vive siempre anhelante
uva rompiendo el cristal.

Y cuando querés parar
allí vendrás a entender
que yacías detenido.

Universo circular
-tacto del recuerdo
misterio del olvido-
en cada sorbito tendrás
toda la muerte hoy
la vida como castigo.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Toda la nada junta

(inédito de walter iannelli -devenido de un poema de Raúl Gustavo Aguirre-)


Y es desierto aquello que nos toca.
Fulgor de sol, sed en la boca
desierto dividido, desierto
tan temido, desierto.

¿Cómo es que tu agua se hizo arena?
Sólo pena es horizonte
sos espacio que se rompe
y en pura nada se junta.

En el círculo cerrado hasta la velocidad está quieta.
Nada dice la verdad vestida de etiqueta
con su perpetua pregunta.

sábado, 11 de octubre de 2008

Nene ponéte la camisetita

(inédito de walter iannelli)

Si te vas a leer poesía, Nene
ponete la camisetita.
La poesía es fría Nene.
Ya sé que dicen que calienta el alma
pero qué alma Nene en la parada del colectivo
este invierno a las cinco de la mañana.
Ponete la camisetita Nene.
¿Y los guantes?
Cuidate de los versos que cortan
cuidate Nene de esas palomas
de la luna
del viento
del poniente Nene que se desangra sobre las
casas como una marea escarlata.
Nene: ¿No pensaste en la bufanda?
Ya van a venir a soplarte hielo al cuello
a afilar la palabrita
retorcerla como si fuera tu cogote.
Sabés cómo son esos tipos Nene.
Te dan la mano, te aplauden y después
te mandan de vuelta con el estómago vacío.
Y no me comiste nada antes de irte.
Ahí te dejé el guiso de papas y arvejas.
Si al menos te llevaras el anorak de tu difunto padre
o el sobretodo. Pero te vas sin darme un beso
Nene.
Cuántas veces te dije que tenés que encaminarte.
Estudiar abogacía, conseguir una novia que al menos
los domingos no esté borracha.
Pero Nene, vos andás con esos que viven del aire
revoleando las letras.
¿Dónde viste el fulgor del cosmos infinito?
¿Desde cuándo el fuego es una llamarada impúber?
Decime Nene, no te vayas todavía.
Te hubieras puesto los zapatos con suela de goma
a ver si tanta imantación, si tanto voltaje te electrocutan.
Pero Nene: ¿No viste que estoy sola?
¿Que mamá te necesita más que todo el diccionario?
¿Que ninguno de la academia o de la SADE te va a tapar de noche?
Podemos jugar Buraco, terminarnos el strudel
ver sábados continuados al lado de la estufita de cuarzo.
¿Para qué el doble sentido
la metáfora
la sinécdoque
la metonimia, Nene
si me volvés con un resfrío?
Para qué la paradoja, Nene, el verso libre
La aliteración, la elipsis.
¿De qué sirve la otredad
o el misterio de la muerte?
Si es todo tan simple como que te vas desnudo
porque vivís una realidad hecha en pedazos.
¿A eso le llaman poesía?
Vení, Nene
que mamá te hace una sopa con galletitas Manón
en el té con leche.
No seas tonto
el mundo debería ser chico
el mundo no se conquista agrandándolo de sentido
ni doblándolo, ni pegándolo
ni siquiera tratando de romperlo.
El mundo es, mirá vos Nene lo que te digo,
el mundo es como el cajoncito de tu ropero.
Así, cuadrado, en el fondo de una habitación
en tu propia casa, con todo lo que hace falta.
Vení Nene, que ahí está tu camisetita nueva.
Mirá qué linda.
Se la compré a Don Samuel en dos cuotas.
Ponétela Nene.
No quiero que tomes frío.

sábado, 31 de mayo de 2008

Inéditos

(de walter iannelli)

Ella es feliz mientras baila



A ella le gusta bailar.
Y ella baila
con la misma fe
con la que el viejo de Hemingway
espera que la cuerda se tense
con el mismo tenor con que el viejo desea
que el tiritar de la perlita de agua avise
saltando sobre el hilo
la presencia de la bestia sagrada.

Como si esperara a su gran pez
en el círculo de luces
Ella baila.
Dicen los que la han visto
cuentan
que el fulgor de sus brillos
y el menear de la carne un tanto descontrolada
no contaminan su certeza.
Dicen
que aunque parezca un afiche del Maipo pasado de moda
concentra en la baldosa de sus 15 centímetros de tacos plateados
toda la fuerza de un estadio de fútbol.

Ella baila.
Si hay petisos con peluquines
mudos
o bizcos
no importa.
Si hay Adonis hiperlíneos
ni los mira.
Sólo huele de su partenaire
aquello que el movimiento
le dicta
al oído:
escultor que sopesa en el aire virgen
la suma de fotogramas de luz negra
que serán el corazón de su presa.

Y es así que Ella
como el viejo a la espera del pez escondido y brutal
tiene una ventaja.
Aún
no sabe del futuro.
No sabe que después de tanta vuelta
que después de tanto silencio entre ruido
todo giro y firulete se acabará en un chist
de fósforo apagándose
que todo ademán será apenas
un esqueleto vacío.
Por eso Ella es tan feliz mientras baila.

(adaptado como relato breve y publicado en Ñ, 6 de diciembre de 2008)

……………..



Retrato de un tipo odioso

Un tipo odioso, cuando va al almacén
pide 200 de jamón y 100 de queso
porque el queso es placer y el jamón alimento.

Un tipo odioso jamás va a tener un auto que en relación resulte
más importante que la casa
y fumará de garrón sus propios cigarrillos
si es plata que ahorró de evitar el taxi.

Un tipo odioso podrá portar una barbita triangular
como esos sátiros intelectuales
que de noche salen a corretear jovencitas.
Pero si no tiene barba será de más cuidado:
a la luz será todo de la carne
y cuando aquella se apague saldrá a hacerse el intrigante
con una valija colgada al hombro requisada en una tienda
de coreanos.

Un tipo odioso no entenderá ninguna discusión importante
ni alocución que merezca términos abstractos.
Sin embargo contestará a cada una de las requisitorias
con el aplomo del que se regocija de no tener certeza de nada.

Se preguntará cómo es que todas las mujeres
son hermosas y los tipos sabios
y viceversa.
Se preguntará cómo catzo un protón se convierte en luz
cómo la luz viaja tan rápido
cómo el rápido a Liniers tarda tanto
cómo lo tanto nunca alcanza a ser el todo
cómo el todo es tanta nada junta
y mantendrá la mirada entre un horizonte imposible
y el borde de la mesa
con la esperanza de que ciertas señoras se mojen un poquito
y ciertos hombres crean que está pensando algo definitivo
e insoslayable.

Sin embargo es casi seguro que el tipo odioso
sólo sufre.
Le preocupan la moratoria de Arba
el coste de la carne
el viagra y el ibuprofeno
el premio nobel
el concurso de poesía de Villa Ortúzar
el asesino de la esquina y la minifalda de la panadera
la basura que acaba de dejar en el tacho.
Y si tiene hijos llorará todas las noches
porque aún no cree en este mundo.

La gente lo verá por la calle para señalarlo con el dedo:
Acreedores, ex amigos, clientes de viejos rebusques
compañeros ocasionales de tuca, sauna y billar a tres bandas.
El no reconocerá a nadie, no por falta de memoria.
Un tipo odioso es despistado, egoísta y camorrero.
Está más interesado en ponerle el pie al mundo que
en pararse a charlar con el diariero de la esquina.
Sin embargo odia el panfleto
y se la pasa diciendo que es capaz de doblar al medio cada palabra
para ver si adentro tienen
otro jugo
para ver si saltan como conejitos sus corazones de mentira.

Un tipo odioso parecerá Impresentable
Aparatoso
Irresistible
Irreductible
Y amará a los animales que copulan en la calle
ellos le recordarán cuánta mierda le ha caído encima
como para necesitar aire acondicionado
y música de Air Suplair
para echarse un polvo.

Un tipo odioso
finalmente
espiará por la ventana del cuarto piso soñando con el césped
puteará al césped por tener que cortarlo
cortará el pastito añorando los sillones de estilo
y se levantará del capitoné ecológico para suspirar
en la ventana por el yuyal del linyera de planta baja que
matea en camiseta en una reposera oxidada.
(deseo desplazado, que le dicen)

Un tipo odioso arreglará siempre sus propios instrumentos:
Los rulemanes del lavarropas
Los cables pelados
El piano desafinado
Los estantes del baño
La estufa
El calefón
con la convicción de que Dios ha pecado
por hacerlo tan perfecto.
Y cuando acepte al fin al service del televisor
o el plomero evite que la inundación de su baño ahogue al cocker del vecino
los sacará poco menos que a patadas en el culo
por querer cobrar 50 pesos por lo que a él le hubiera llevado
apenas
14 años en la facultad de ingeniería.

Un tipo odioso siempre estará al pedo
o tendrá veinte veces ocupado el mismo horario un mismo día.
Su agenda será como una tabla ouija o un viejo papiro deshilachado.

Un tipo odioso dará siempre en el clavo
porque el clavo está en la punta del martillo
y no en su mano.

…………….



Gran Hermano

Todos eran como un remolino.
Los pescamos en los lagos de Palermo
con un mediomundo de veinte centímetros de diámetro
previa erogación de ocho pesos a orillas del Planetario.
Eran como cien
mezclados en la desesperación de sucesivos exilios que terminaron
en una pecera donde alguna vez vivió un gueco.
Soportaron por un tiempo eso y mucho más:
El agua con cloro
la indiferencia mística de dos niñas aún antropocéntricas
la comida irregular que llegaba con la abundancia o la reticencia de la lluvia
la propia condición de peces alienados en un exilio que a los ojos de Dios
parecería poco menos que un capricho.
Algunos se murieron.
Cuando nos fuimos de vacaciones quedaron en manos de Alejandro
y de un aireador portentoso que sería
en escala
algo así como el terremoto acuático que habría hecho desaparecer a La Atlántida.
Cuando volvimos, habían sobrevivido poco más de media docena.

Ahora queda uno solo.
Quizá el más grande
El único que soportó la vergüenza de no morirse en esa jaula de iguanas que
devenida en pecera
resultó al fin
un concurso ictícola y domiciliario.

Me mira desafiante. El ganador
con esos ojos unívocos
de a uno por vez
me mira desafiante
el muy turro
a pesar de saber que soy el único que lo ha cuidado.
Me mira como advirtiéndome de la tragedia de una naturaleza donde nada es personal
y en la que yo mismo podría haber sido un pez, una hormiga, un protozoario
un árbol en los bosques del chaco
una hojita, un pedacito de piedra
un alfiler, un miligramo de limadura de hierro
un tipo encerrado en una caja de cemento
nadando en su propia agua universal
sobreviviendo al misterio de estar aún en este mundo
sin saber
que eso solo es ya todo un milagro.

…………..




Peras limones manzanas


Y yo uno solo.

La bolsa, el dólar, el merval
Y yo uno solo

El Ace el Ala el jabón federal
Y yo uno solo

El amor los amigos los hijos el fútbol la literatura
Y yo uno solo

Margarita, Teresa, Paula, la rubia del fondo, la prostituta del barrio, Ella.
Y yo uno solo

¿Quién mierda soy ante la diversidad?

(Soy uno solo)

(un perfume viene de lejos a decirme que no soy otra cosa más que aquella bestia que perseguía mamuts con el garrote)

Es lindo y es feo
Llorás la tierra como un pedacito de polvo
Pero te confundís en ella
Cuando quisieras ser la piedrita que brilla.

Un vaso de vino puede ser el secreto entre la voluntad y el estoicismo.
Sin embargo un secreto no es una cosa grande
es un feta ontológica rebanada entre los filos de esos dos que sos
1) La conciencia
2) La oscuridad que te habla como si tuvieras un diablito subido al hombro
y el deseo de perderlo todo como si fueras el jugador de Chejov.

(dame más vino,
Éste es un poema más largo que la mierda
Háganme acordar que no lo saque a la hora de publicar el libro)

Siempre aquello que nos avergüenza amenaza con ser lo único auténtico
La taza, el revolver, la mano en la masa
El modo de caernos
La foto del DNI 14 857 541
La cara que tenemos en la foto)

El ventilador me pega en la espalda
La noche es una especie de polvo que te entra por todos lados
Silla, carretilla
Cuando mis amigos lean esto dirán: alguna vez escribió bien
Pero acá estaba borracho.
¿Quién soy yo ante la adversidad?
Acto fallido.
¿Quién soy yo ante la diversidad?
Juan Pedro Segovia está en su tercer sueño
esperando levantarse a las cinco de la mañana
a juntar manzanas en los árboles de Río Negro.
Yo soy un pelotudo que crece y crece como un globo aerostático
y se achica
se hace ínfimo
sólo un puntito de oscuridad en el cielo.

Oblíguenme a publicar este poema
Los demandaré si no lo hacen
¿A quién se lo voy a dedicar?
Al pastrón, al mantecol, al chinchulín bien cocido.
A los poetas que se caen a pedazos y a los buenos
(escribir es una mentira:
un enmascaramiento de lo único posible
el olor del lenguaje
la circunstancia
el circo
la belleza del deseo cuando te sacan la máscara)

Amigos, enemigos, beodos del mundo
Oblíguenme a publicar este (ya no sé cómo llamarlo).
No hay verdad sin artificio
la verdad es mentira.

(No estoy desilusionado.
Los cigarrillos
cuando estás bebido
se terminan demasiado rápido
y el mundo parece hecho de pitadas
de cosas contenidas que duran en el ladrido de un perro).

-voy al baño, hago pis.
Cuando el alcohol baja
se va en el orín
parece que una ráfaga de cultura te apaciguara-.

La cultura pone todas las cosas en orden, claro.
Menos una:

¿Quién soy yo ante la diversidad?
(Oblíguenme a publicar este poema).

…………………



El mecánico


El mecánico dice que
a mi auto
se le soplaron las juntas.
Parece ser mi error
no atender las luces del tablero.
Exceso de revoluciones
Dice.

Vuelvo a casa caminando
pensando en el presupuesto.

Ceno fideos con jugo
termino el flan de la heladera
y quiero olvidarme del asunto.
Juego al corazones
y quiero escribir.
Escribo y quiero dormir.
Me acuesto y quiero sexo.

Aquello que no supo calmar
ni la derrota
ni la fatiga
ni el hambre y su saciedad
aquello que
no pudo contener
ni matrimonio ni religión
ni cultura
como un sobrante institucional
me palpita en la entrepierna.

Exceso de revoluciones, pienso.
Energía que se va desplazando para terminar
acumulada
en el lugar más económico.
La naturaleza parece ser un error de Dios
me digo mirando al techo:
Mierda.
Se me soplaron las juntas.

……………




Un lavarropas roto


Si el lavarropas no funciona
el teléfono no contesta
si el expediente no sale
si el kiosco está cerrado
las facturas duras
si la esposa no quiere
la amante impone condiciones
el jefe exige
la pelota pega en el palo
si el hambre no cesa
deberías pensar que
como señales divinas
insoslayables
esos síntomas
te hablan al oído.

Menos escondido de lo que parece
el hilo de Ariadna
el camino
la salida del laberinto
el mandala
(lo que vos quieras)
pueden encontrarse en el fin de la negación
en la aceptación de que el solenoide roto
la ausencia
la burocracia
las ganas de fumar
la oxidación de la harina
el sexo institucional
el sexo deportivo
la soberbia
el azar
y el deseo
son asuntos
que podrías conllevar
hasta con cara de felicidad
si te quedaras en casa
viendo en Geographic Channel
cómo un león africano
de 230 kilos
persigue a un ciervito de 35
y está en paz
simplemente
haciéndose cargo de
su naturaleza
y de su propio sino
sin intentar
(como vos, pedazo de papafrita)
meter un destornillador
Philips o Klein
en el enchufe absoluto.

………………….




La tierra baldía

Ahora es un terreno vacío, un baldío.
17,32 x 40.
El acceso tiene un cerramiento de madera
tapado por carteles de oferta de productos de limpieza de Disco
y una promoción de Banda ancha.
Desde el colectivo se ven las medianeras desnudas
el comienzo de los tabiques que dividían los departamentos
las paredes pintadas de diferentes colores que
ahora
semejan un fresco callejero oculto a los ojos del peatón
pero desnudo al olvido.

En el fondo hay un cuadrado negro:
Ahí estuvo mi cuarto.
En lo que dura el semáforo
alcanzo a imaginar
algún clavo penitente
los agujeros de tarugos que sostuvieron la repisa de los libros
las muescas de la cabecera de mi cama
golpeando allí su fe en el futuro infinito.
Más allá
la pileta de cocina de doña Nelly
cuelga del cordón umbilical
como un fósil prematuro.

Mañana vendrán los muchachos, como todos los días.
Vendrán de Liniers, de González Catán, del Once
de Barrio Norte, de las Cañitas.
Vendrán con sus bolsos de lona, sus tetra, sus cascos amarillos
su parrillas y diplomas de arquitectos.
Los Mamani, los Astudillo, los López Reboredo.
Vendrán con sus libretas sanitarias llenas de números y antecedentes
vendrán en el 146 o en sus camionetas doble tracción
a romper con el martillo, con la pala mecánica
a pegarle patadas en el culo a los fantasmas
a decir que nada ha pasado:
2 y 3 ambientes de gran categoría
piscina, gimnasio y lavadero en el edificio.
Visite de lunes a viernes de 8.00 a 18.00
Entrega: Diciembre del año del pedo.
Inmejorable ubicación. Libre de recuerdos.

sábado, 13 de octubre de 2007

Algunos otros poemas de Zumatra y la mecánica de tu corpiño

...................................................

Poema mínimo para mi sicoanalista

Por ansiedad
gozo
todos los días un poquito
por no poder
o no saber
esperar
el goce completo.

Y entonces algún día moriré
de sobredosis de abstinencia.

.....................................................

La Mecánica de tu Corpiño

Conocer
con los ojos cerrados
la forma en que el mundo opera
es un suave secreto.
Decreto que en su mera operación
descifra la enjundia
la oscuridad de esos ganchitos
guardianes
ante la ley de tu espalda.

No hay mejor modo que
con los ojos cerrados.
La mecánica y la física en la sublimación
de pequeños metales incandescentes
negándose a liberar
las fuerzas ocultas de tu universo.

Mis dedos no ven.
Todo es olor
humedad
viento fresco que mueve las cortinas
en la ventana.
Será la imposibilidad
un roce de tela sobre piel
un ciego que disfruta ser visto.

........................................................

El carnicero de Zumatra

De día atiende una carnicería de barrio.
Corta milanesas
reniega con la grasa del asado.
Despacha el camión del matarife.
De día
malogra los mejores cortes
se mancha puerilmente con sangre
escucha a las viejas quejarse
de que el bofe para el gato
está abombado.

De noche escribe poemas en el lomo de las vacas.

.........................................................

"...el silencio profundo sobre todos los puentes..."
Jacobo Fijman

Ficticia liberación de Tántalo

En el silencio
una calle vuelve de una noche sin regreso
tres baldosas han transcurrido y tu boca
brilla en la piedras.
Pero sí
no hay otra manera de besarte.
Ahora que todo tiene nombre
boca
memoria
ahora que puedo nombrarte
no te nombro.

...............................................

El mentón del cinocéfalo

Mi hija encuentra por ahí
un pequeño auto de juguete.
Lo sostiene
muerde las ruedas macizas
chupa las partes metálicas como si
se tratara de una galletita y le inventa usos
que le roban al aparato su proba y febril utilidad.
Ella no sabe
a qué atribuir mi extrañeza
cuando veo cómo, en sus manos
ese pedazo de historia de la humanidad
va perdiendo jurisprudencia sobre sus formas.
Ella no sabe
que la observo en su más perfecta belleza
llena de la efímera ignorancia
que el tiempo irá reemplazando
por geométricas leyes del conocimiento urbano.
Ella no sabe, y hace bien.

.........................................................

Los consorcios de Zumatra

Un hombre alquila un local en un edificio.
Pone un negocio. Trabaja trabaja trabaja.
Guarda el dinero ganado bajo cerrojo
en una pequeña caja empotrada en la pared que da al patio.
Desde el balcón del cuarto piso
un vecino ocioso en camiseta
meta mate
aprende sus movimientos
lo ve resuelto
a cada rato
a confirmar la fortuna que se acumula en la gaveta.

No hay inquina. No hay codicia.

El de arriba se rasca los sobacos y vuelve al aprendizaje
el de abajo repite su acto varias veces al día.
El de arriba tiene un malvón rojo en una maceta
el malvón se muere, resucita, de acuerdo al sobrante de
agua en la pava.

Un día la maceta se eleva en las manos que acaban de dejar el mate
y se detiene en la cornisa descascarada del balcón.
El de abajo parece que trabaja.
Sigue saliendo a cada rato.
Mete la guita. Cierra con llave.
No hay inquina.
El malvón cada vez más cerca del vacío.
No hay codicia.
Otro día el de abajo sale y el de arriba le da el último
toquecito al destino.
El malvón vuela y vuela la maceta.
En el vértigo de la caída
la belleza de la flor se aminora
aumenta el peso específico de su continente.

El de abajo se despatarra llave en mano. Finado.
El de arriba siente que no ha podido evitarlo.

El detalle del dinero será un ardid
para que el de abajo salga al patio
suavizar el mensaje fatalista.
Pero el del mate: ¿Por qué mata?
Quizá porque estaba a mano hacerlo.

No hay inquina. No hay pasión.
Apenas lo indefectible.
Cosas que a simple vista parecen querer
cerrarse tarde o temprano.
El consorcio prohibirá flores en los balcones.

......................................................

Misterios de lo sólido y lo gaseoso

Te confieso:
no sólo la vida no es lo que soñamos
sino que
a veces
los sueños
ni siquiera son lo que queremos soñar.

Te digo:
me mentiste
como sólo miente la verdad.
Pensé que eras un pedo
y con una sonrisa a flor de labios
me cagué.

........................................................

El repasador de Mamá

Mamá hizo pollo al horno y se limpió las manos.
Si la historia del mundo está en la manija de una taza
el universo vive en el repasador de la vieja.
Un choque de Galaxias
un caldo primordial
la representación del total
en un cuadrado de tela.
(¿El ojo de mi hija visto por el Dr. Umpiérrez
a través de una lámpara de hendidura?
¿El ventilador centrífugo que convierte lo chico en lo grande?
¿La piletita centrípeta llevándose las miguitas,
haciendo de lo grande lo chico?
Iguazúes que se comen la ceguera
la luz.
Una gota de sangre que de pronto es la pared roja
donde cuelga tu foto de casamiento.
Un mundo adentro de otro.
El dinosaurio Barney naciendo en el útero de una hormiga.
La ecografía de esa hormiga que pisó la cabeza de Dios.)
El repasador de mamá.
Qué grande la vieja.

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Memoria de la Carne

Pongo carbón
papel
y enciendo el fuego.
Después del primer vino
flota en el aire
-a la luz del hierro caliente-
el olor a grasita chamuscada de viejos asados.
Fantasmas que en su gotear
son
el perentorio ahora de mi nariz

domingos o lunes o jueves
que se funden en el aire
en el acto único de mirar las chispas
teofanía del presente.

No hay nada que decir del tiempo.
Parece que se mueve
pero se queda ahí
por ejemplo
agarrado a los fierritos de una parrilla.

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miércoles, 18 de abril de 2007

Cine de los ojos cerrados


(de Zumatra y la mecánica de tu corpiño de walter iannelli)

Luz y pasto verde
en la casa de tío Vicente y madrina Bárbara.
La mesa de madera rústica al fondo de la casa
bajo el alero
el pan, las sillas de paja.

Las gallinas picotean la tierra
los caballos duermen parados contra los árboles.

La calma es azul y el tío Vicente levanta en su brazo
la mulita despellejada.

—Decile a papi que es conejo, si no, no va a comer —me dice mamá
y yo asiento con la cabeza.

Por el hueco de la puerta veo a mi madrina poner
leña en el hornillo de barro.
Sus manos se mueven aquiescentes
como el agua de lluvia que el viento inquieta
en el fuentón de lata.

Mi viejo se sienta a la mesa
juega con un pan
le saca la miga

todo el fulgor del mediodía
nos acusa
en el mantel
en los sonidos del campo que de tan nimios
parecen desgarrar un himen.

Mi hermana no quiere complicidades.
Va a ver si los higos están maduros.
A mí me perturba que un bicho cambie
de identidad en la cacerola.

Mentiras que nos dice la muerte.
Mamá corta queso y salame
el tío viene con las manos limpias
me acosa con un juego de naipes.
Y entonces la distancia me mira
como los gauchos de las fotos

puertas abiertas por donde entra frío
babas del diablo.

Madrina ríe con mamá
risas tan parecidas
vértice de una felicidad que
vuelve
siendo otra.
Y papá aburrido de cavar túneles en el pan
pregunta por el conejo.

—Una vez comí conejo. Creo que me gustó —dice.

La luz se apaga
siempre
en los mismos instantes.
Y vienen los títulos.